Dos hermanos de 9 y 10 años, quienes en todo momento manifestaron la su intención de quedarse con su madre, fueron entregados a su padre, acusado por abuso sexual y violencia contra su ex pareja.

“El operativo fue especialmente violento y violatorio de los derechos de los niños. En la casa se presentó la policía, y ante la negativa de los chicos se los llevaron por la fuerza”, describió el abogado de la madre de los hermanos, Juan Pablo Gallego, especialista en la temática.

El 27 de diciembre A.A.L., el hombre denunciado por violencia física y mental contra su pareja y por abuso sexual contra sus hijos (cuya identidad se oculta por resguardo de los chicos), se presentó en la casa de la madre para hacer efectiva una medida cautelar que le otorgaba la tenencia.

La medida también establecía que la prohibición del acercamiento de la madre y de personas de su entorno por 30 días a los niños, una nena de 9 años y un nene de 10.

“El señor L. estaba con la secretaria del juzgado y la policía. Mi hijo mayor lloraba y le decía que no se quería ir con el papá a lo que la funcionaria le respondió que era `muy chiquito para opinar y que debía hacer lo que decía la jueza`”, describió L.A., madre de los hermanos y quien realizó las denuncias.

La medida tomó por sorpresa a la mujer quien, según explicó su abogado Gallego, “estaba esperando la tenencia definitiva de los chicos ya que existen las pruebas suficientes”.

“Desde que se los llevaron no supe más nada de ellos, no sé dónde están, cómo están”, relató.

En 2009, L.A. realizó por primera vez una denuncia penal por violencia física y verbal de parte de su entonces pareja, A.A.L; la causa cayó en el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil Nº 8, a cargo de la magistrada Julia Laura Servetti de Mejias, quien en ese momento determinó la exclusión del hogar del hombre y la prohibición de acercamiento.

L.A. denunció también a A.A.L. por abuso sexual contra sus hijos, además de denunciar cada violación a la restricción del acercamiento; a su vez fue absuelta por la justicia de las acusaciones que el hombre le había realizado por impedimento del contacto con los chicos.

“Durante estos años la jueza dictó varias medidas con el fin de revincular al padre con sus hijos, las cuales siempre fueron apeladas. Inclusive se ha ordenado en diferentes instancias que no se propicie la revinculación, lo cual fue desoído por la jueza”, explicó Gallego.

Y añadió que “en agosto de 2012 el padre realizó un pedido similar al de ahora y le fue denegado, por eso no se entiende por qué la jueza tomó esta medida teniendo en cuenta que el hombre tiene denuncias por abuso sexual y violencia”.

“Además -indicó- en la resolución de la medida cautelar se esgrime el argumento de la importancia de mantener el vínculo entre los niños y los padres, pero al mismo tiempo ordena que no se le permita acercarse a la madre, otra incongruencia”.

Gallego, quien representó al Comité Argentino de Seguimiento de la Convención Internacional de los Derechos del Niño (CASACIDN) en el juicio por abuso al sacerdote Julio Grassi, señaló que “la única razón de este tipo de medidas es ideológica”.

A fines de octubre de 2012, más de 130 organizaciones y personalidades que trabajan en la temática de niñez y adolescencia firmaron un documento donde se expresaba la preocupación ante este tipo de medidas que se vienen dando en el ámbito judicial.

Quince días después, con motivo del Día Internacional para la Prevención del Abuso contra los Niños, Niñas y Adolescentes, la Asociación Argentina de Prevención para el Maltrato Infanto Juvenil (ASAPMI) alertó en un comunicado:
“Se siguen aplicando medidas sustentadas en la misma concepción patriarcal en las relaciones familiares, olvidando que el corpus juris de nuestro sistema legal tiene como principio liminar la defensa de los vulnerables y dentro de éstos, a quienes resultan más indefensos: los niños, niñas y adolescentes”, afirmó.

Tras denunciar que “se siguen disponiendo revinculaciones en procesos de dudosa legalidad”, la ASAPMI explicó que “el abuso emocional en los contextos de disputas parentales es innegable e irrefutable. En algunos casos la culpabilidad y la responsabilidad será de ambos progenitores y en otros de uno solo de ellos”.

“Este subtipo de maltrato infanto juvenil debe diferenciarse claramente de las situaciones donde existe violencia en la pareja, concretamente de un progenitor hacia otro, y donde necesariamente los niños, niñas y adolescentes serán víctimas al menos por presenciar y testimoniar esta violencia”, precisó.

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Telam